viernes, 5 de agosto de 2011

Hace 66 años…el fin del mundo

Paul dejó por un momento los mandos y miro su reloj. Eran las 8:00 de un 6 de Agosto y ya podía observar desde la cabina el objetivo de su misión. Había estado esperando este momento toda su vida. Sabía que haría historia, su nombre quedaría marcado a fuego en la memoria de las gentes en la posteridad. Enola estaría orgullosa de su valiente hijo. No había remordimiento en sus ojos.

Los preparativos fueron muy intensos- pensó- La operación había sido llevada de forma secreta durante demasiado tiempo. Si los enemigos conocieran la potencia de fuego que ahora poseemos podríamos evitar la muerte innecesaria de más vidas en guerras como esta.

Eran las 8:10. Little Boy estaba totalmente operativa. El capitán Parsons había realizado con éxito su trabajo de ensamblaje. Solo quedaban unos minutos para la eyección del arma más mortífera jamás creada por el ingenio humano.

Algo así solo podría compararse con la ira de Dios cayendo sobre el enemigo- balbuceó Paul.

Las compuertas del B-29 comenzaron a abrirse lentamente mientras los operarios de la nave iniciaban las maniobras de lanzamiento de Little Boy. Años de guerra y muerte estaban a punto de iniciar su fin su tras un gran rugido. Aquél que iba a llevarse a cientos de miles de personas en un segundo. Un calor abrasador, lluvia negra, un instante perdido.

El haz de luz cegó por un momento a Paul en la cabina de pilotos. Tuvo que hacerse fuertemente con los mandos del aparato ante las enormes turbulencias que surgieron de la explosión. Todo se había salido según lo previsto. Eran las 8:15, las columnas de humo eran lo único que se observaban de la antigua ciudad de Hiroshima.


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