martes, 19 de abril de 2011

Libros prohibidos

En tiempos del emperador Carlos V, Alemania convirtió en núcleo de un movimiento religioso que defendía un proceso de cambio en la Iglesia. Su gran promotor fue un religioso llamado Martin Lutero, autor de las 98 Tesis contra las Indulgencias. Sus doctrinas fueron extendiéndose por todo el territorio germánico, y con el apoyo de los poderes regionales, los protestantes consiguieron derrotar militarmente a las tropas del emperador católico en varias ocasiones. Su victoria supuso el inicio de un proceso de persecución y represión contra todo aquello que suponía una nueva amenaza a la primacía de la Iglesia Católica.

En este contexto y durante el pontificado de Pio IV, la Iglesia Romana creó un catálogo de libros considerados perniciosos para la fe católica. Este fue llamado Índice de Libros Prohibidos y Expurgados. Su fin era evitar por todos los medios que los creyentes en la doctrina de la Iglesia Católica leyesen aquellas obras que, por su contenido teológico o moral, contuvieran ciertos elementos considerados errores o desviaciones de lo establecido por Roma.

Durante más de 400 años este Index fue renovándose continuamente por la Sagrada Congregación del Índice, una institución creada para ese fin por Pio V. Así, miles de libros fueron siendo agregados al extenso catálogo de obras censuradas o prohibidas en su totalidad. Autores como Copérnico y su De revolutionibus orbis coelestium, Johannes Kepler, Descartes, Erasmo de Rotterdam, Michel de Montaigne o Immanuel Kant estuvieron en el punto de mira de Roma. Los efectos de esta censura se hicieron notar especialmente en los países de mayoría católica, entre ellos España donde la búsqueda de algunas de las obras de estos autores se convirtió en una auténtica hazaña, surgiendo un comercio negro de libros prohibidos en algunas grandes ciudades.

Sus más de 30 ediciones finalizaron en 1966 en virtud al espíritu renovador del Concilio Vaticano II de Juan XXIII.

Hasta ese año autores más actuales habían sido incluidos en la extensa lista, algunos grandes pensadores del siglo XX como Jean-Paul Sartre o Henri Bergson. Y es que ya lo dice la canción: "que lejos queda Jean Paul Sartre, muy lejos aquel París, sin embargo a veces pienso que al final todo dio igual: las ostias siguen cayendo sobre quien habla de más".

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Se ha producido un error en este gadget.